Mis contadores se enfermaron en plena renta. Esto es lo que pasó.

El caos de la Operación Renta y como me lleve más de una sorpresa.

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Hola:

Estuve un meses en silencio, no lo planifiqué así, pasó.

Este proceso de rentas no salió como la teníamos planificada, mis contadores se enfermaron y no alcanzaron a dejar todo al 100%, y me tocó entrar de urgencia a terminar lo que faltaba. Si me hubiera pasado el año pasado, habría sido un mes de noches largas, cafés fríos y la sensación de estar siempre un paso atrás.

Esta vez fue distinto, porque no entré solo...

Lo primero que necesitaba era ubicarme, tenía que identificar en qué etapa del balance estaba cada cliente, qué cuentas ya estaban cuadradas, qué quedaba pendiente y lo más importante, dónde podían estar los errores. Tomé la información que tenia desde el ERP y se la pasé a Claudio (Claude IA). Lo que esperaba era una ayuda razonable; lo que me devolvió fue sencillamente más de lo que estaba pidiendo. Detectó inconsistencias que se me habrían escapado al ojo en una primera revisión rápida, ordenó las prioridades, me dijo por dónde empezar, fue ahí donde entendí que no estaba usando una herramienta más, estaba trabajando con un asistente que pensaba conmigo.

El segundo paso era asegurarme de que ningún antecedente entregado por el cliente quedara fuera. Esa parte siempre da miedo, porque sabes que basta un documento que se quede olvidado para que después aparezca una diferencia que tendrás que explicar. Para esta tarea le pedí a Google Gemini que revisara mis archivos de Google Drive y correos y me indicara qué documentos del cliente todavía no habían sido considerados en la contabilidad, en minutos tenía el listado de lo que faltaba integrar. Si lo comparo con lo que yo solo hubiese tardado, fácilmente ese solo movimiento me ganó una semana de trabajo intenso como mínimo, esa semana en la que normalmente uno descubre los faltantes uno por uno a la mala.

Lo que vino después fue lo de siempre pero contra el tiempo: revisión, cuadratura, asientos contables, análisis y en esa parte las IAs no me fallaron en ningún momento, fueron mi aliado exacto que necesitaba en el momento preciso que lo necesitaba.

No te voy a mentir, hubo estrés, también cansancio, hubo días en que terminé agotado frente al computador. Pero había algo nuevo, "confianza" en que no estaba solo frente al desorden, en que tenía con qué contar más allá del propio aguante. Y esa confianza, que se fue construyendo mes a mes durante el último año, fue lo que sostuvo todo.

Finalmente de esta renta salí pensando dos cosas:

La primera es que el verdadero cuello de botella de nuestra profesión ya no es el conocimiento tributario, eso ya lo tenemos, lo que nos consume son las horas que perdemos haciendo trabajo que la IA resuelve en minutos, como por ejemplo: análisis de cuentas, revisión de documentación, redacción de informes, comparación de regímenes. Cuando dejé que la IA se hiciera cargo de esa parte gruesa y me concentré en el criterio profesional de asesor tributario, mis horas rindieron como tres.

La segunda me pegó más fuerte, apagando una emergencia operativa en la empresa, logré descubrir y practicar en primera persona con la IA, utilizando sus avances, su evolución como ventaja y logré evidenciar cuanto ha evolucionado la IA en tan corto tiempo y lo mejor es que a nuestro favor. Ante el problema pude ver en todo momento el vaso medio lleno, no por optimismo, sino por hechos concretos que me llevo a aprender muchas cosas nuevas, que simplemente me sorprendieron y que estoy aplicando desde ya en mi emprendimiento contable, entregando reportes a nuestros clientes y trabajando en tiempo real gracias a la IA.

Por eso vuelvo, este mes de silencio no fue pausa, fueron laboratorio real y lo que aprendí ahí adentro es lo que vengo a compartir contigo las próximas semanas: prompts que uso a diario, flujos concretos, errores que cometí al principio, qué herramientas se ganaron mi tiempo y cuáles boté en el camino.

En junio te voy a contar algo importante en lo que llevo trabajando varios meses, pero todavía no es el momento de abrir esa puerta. Ahora me gustaría saber de ti, cuéntame: ¿qué fue lo que más te complicó esta operación renta? ¿Qué tarea repetiste tantas veces que te dieron ganas de tirar el computador? Respóndeme este mail con una o dos líneas, o en el grupo de whatsapp, sin formalidad, lo leo todo, y lo que me cuentes va a definir los próximos envíos, para ver manera de ayudarte. 

La próxima semana retomaremos la sección de IA de la semana para Contadores, para no extenderme tanto en este capitulo de reencuentro, se vienen muchas cosas que quiero contarte en esta sección.

Te invito a sumarte a nuestro grupo de whatsapp y seguir construyendo nuestra comunidad aquí el link.

¿Te sirvió este capítulo? Reenvíalo a un colega contador que necesite leerlo. Así crecemos juntos.

Feliciano Filgueira 🦁